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Mar

Queridos emprendedores,

El otro día me reuní con un viejo amigo a quien hacía tiempo no veía. Nos pusimos al día y compartimos reflexiones sobre la empresa familiar. Rescato una anécdota que me contó con gracia mi amigo, experto coach. Hace tiempo un cliente, hermano de una saga en segunda generación de una empresa familiar mediana sita en una provincia española, le encarga los servicios de coaching. En la segunda reunión el “coachee”, apurado, le confiesa que sus cinco hermanos creen poco en estas cosas del coaching o la formación y que les parece un disparate los honorarios profesionales del servicio así que para justificar ante la familia ese gasto le pregunta si, en el ámbito del coaching, le puede ayudar a desarrollar el negocio en aquellas zonas geográficas del extranjero donde el coach tenía experiencia y contactos profesionales.

Lógicamente mi amigo y experto coach le explica de nuevo el alcance y objetivos del coaching y le sugiere la posibilidad de presentarle algún headhunter que les ayude a buscar un director de desarrollo de negocio internacional.

Con frecuencia las compañías nos preocupamos sólo de lo urgente y olvidamos lo importante.

Es un error. Lo importante, lo estratégico, lo que nos puede aportar sostenibilidad en el medio y largo plazo debe tener espacio en nuestra agenda de prioridades. Ya sea en una pyme familiar o en una multinacional. Formación, motivación, desarrollo profesional, marca, reputación corporativa, networking,….. Son algunos elementos intangibles pero que deben considerarse y manejarse para que aporten valor a la empresa familiar.

Si hacemos autocrítica muchos fracasos empresariales provienen de la falta de atención a lo importante: excesivo riesgo en pocos clientes, escasez de talento, obsolescencia tecnológica, falta de adaptación a los cambios del entorno, débil posición en los mercados internacionales, conflictos familiares que invaden el espacio empresarial….

Combinar las presiones del corto plazo con un enfoque de medio/largo plazo es un arte ciertamente. Quienes lo dominan llegan lejos. Las empresas familiares, por definición, tienen en su código genético la continuidad lo cual obliga a pensar también en los intangibles. Por supuesto que a los intangibles se les puede poner una métrica que nos ayude a avanzar en las tareas de corto, pero sin el valor que ofrecen estaremos en peores condiciones de competir.

Sé que escribo esto en momentos de enorme dificultad empresarial pero por eso saco a relucir este tema ahora. Porque hasta para cerrar una empresa lastrados por la crisis, llegado el caso, hace falta pensamiento estratégico al cual ayudan esos intangibles a los que me estoy refiriendo.

Hasta pronto, espero vuestros comentarios y no olvidéis ser felices

Comentarios

Eduardo 15 marzo 2011 - 18:02

Estimado Manuel, no creo que me recuerdes,realicé contigo un curso de finanzas online y desde entonces intento seguirte.(esto es para que me leas con cariño :-))
Llevo en la profesión (Medical Devices) 20 años y decidí dejar mi comodo y enorme despacho,mi audi,mi gran salario y mejores vagatelas por un sentimiento que me venía desde el estómago desde hace ya más de 15 años y loco de mi monté, no una empresa no,sino 2…!!! Realmente no me quejo porque estoy creciendo una barbaridad, consigo cobrar (milagro…!!!) no todo claro, pero una parte que me ayuda a seguir dia a dia. Para esto he creado mi empresa en tener un producto de alta tecnología médica y altísima calidad que proporcione una solución quirúrgica o terapeutica de gran valor añadido para el proefesional y el paciente. Así tengo firmados contratos con fabricantes norteamericanos y alemanes en exclusiva que me proporcionan este tipo de producto-equipo haciendo que sea un jugador avezado en mi negocio.

pero aún así ya me estoy replanteando mi modelo de negocio y creo que aunque sólo lleve 2 años puedo aportar un nuevo modelo basado en la tecnología mejor aplicada a este sector y más útil y eficiente por lo que estoy desarrollando este nuevo modelo de negocio que igual me obliga a cambiar radicalmente mi actividad o dejar en manos de otros,osea delegar, mi actual negocio.

No sé si verás coincidencia con lo escrito por ti pero me he animado a escribirte nada más leerlo porque si los emprendedores no estamos mirando al corto y al medio-largo como los camaleones (por los ojos y por no mencionar a Trueba) mal lo llevamos.

Siento el rollo y sigue siendo feliz….maquina financiera!
Un abrazo.Eduardo

Anónimo 16 marzo 2011 - 08:48

Eduardo, creo que me equivocas con mi colega y amigo Manuel Romera pero es lo mismo, gracias por el comentario y adelante. ;e alegra coincidir contigo y más me alegra ver a gente ilusionada con ser emprendedor. Un ejemplo para todos

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