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EMPLEO JUVENIL

Escrito el 25 marzo 2011 por Manuel Bermejo en ENTORNO

Queridos emprendedores,
Acabamos de conocer que El Instituto de Empresa Familiar (IEF) propone crear un contrato de aprendizaje para jóvenes de hasta 30 años exento de pagos a la Seguridad Social, acotado “temporalmente” y con un salario no sujeto al convenio colectivo, aunque negociado entre empleado y empresa y nunca inferior al Salario Mínimo Interprofesional . El objetivo de este contrato sería lograr que contratar a un joven sea más barato y sea económicamente más productivo. Como dijeron fuentes del IEF  “existe una importante brecha entre la productividad que pueden aportar los jóvenes -generalmente baja, dado su escaso nivel de conocimientos prácticos-y los costes de su empleo, muy elevados en comparación con lo que pueden aportar en su puesto de trabajo”.
Todos coincidimos en que no podemos soportar unas tasas del 40% de paro juvenil. Eso crea un país sin esperanza e inviable económicamente. Sostengo que la manera de mejorar a largo plazo esta situación es la revolución de nuestro sistema educativo, de la educación a la universidad. No podemos seguir formando a los jóvenes con las mismas técnicas y sobre parecidos contenidos en los que fueron educados sus padres y abuelos. La universidad y los centros de formación profesional deben devolver a la sociedad personas con capacidades de insertarse mejor en el mercado laboral. También hay que recuperar valores como la cultura de esfuerzo y trabajo. Esa cultura es la que permite a China, por ejemplo, enfilar hacia el liderazgo mundial. Sé que peco de iluso porque los partidos políticos siempre piensan en el corto plazo con mirada en el siguiente envite electoral y estas medidas son de largo alcance y no van a contar con el rédito cercano. Quienes conocen en profundidad también advierten que la universidad española es muy inmovilista. Todo eso está muy bien pero algo hay que hacer desde la sociedad civil.


Mientras tanto, bien me parecen estas iniciativas que tratan de evitar la sangría del paro juvenil monstruoso que padecemos. Suena razonable que quien se inserta de nuevo en la empresa debe aprender y, por tanto, será menos productivo de entrada. Por tanto, debieran existir compensaciones para animar al empresario a contar con savia nueva. Y también hay que exigir que estos planteamientos respeten la dignidad del jóven trabajador. Desde esa conciliación de intereses, creo que hay que exigir a los agentes sociales que sean muy audaces para dotarnos de herramientas que den un vuelco total a nuestro panorama laboral.
Hasta pronto, tratad de ser muy felices pese a todo que es lo verdaderamente importante y espero vuestros comentarios!!

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