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Sep

Queridos emprendedores,
Si hay un asunto trascendente en la gestión empresarial, y más en las empresas con dueño, es la gestión de la transición.
En los últimos meses dos grandes y exitosas organizaciones han anunciado la salida de sus cabezas como son Steve Jobs en Apple, y Amancio Ortega, en Inditex.


Así como el nombramiento de Pablo Isla como primer ejecutivo del gigante gallego de la moda parece contar con todos los beneplácitos, la salida de Jobs genera dudas sobre el futuro de la innovadora compañía que el propio Jobs fundó en un garaje.
Cuando hablamos de empresa familiar, todos tenemos en mente la idea de continuidad más allá de la generación fundacional. Para que ese propósito se alance las empresas deben trascender a las personas. ¡¡Qué fácil de escribir y qué difícil que ocurra!!
Amancio Ortega o Steve son genios imposibles de ser clonados. El reto del emprendedor familiar, entendido como aquel que quiere que su obra le transcienda, es desarrollar procesos y construir equipos para que esto sea posible. Tarea que forma parte de ese conjunto de asuntos importantes que nunca son observados con el prisma de la urgencia.
Pensar en la transición es muy duro para el emprendedor familiar pues supone una carga emocional brutal pero, por difícil que sea, debe hacerse. En este blog siempre ponemos en valor a las familias emprendedoras que lo consiguen pues es un desafío fabuloso y nada común.
Con frecuencia observamos procesos de deterioro en negocios de familia por causa del estrangulamiento que el líder fundador somete a la organización. Quien fue el bastión de la empresa acaba a veces siendo su cuello de botella. ¿Falta de grandeza, visión, formación? ¿Exceso de egoísmo?
Sin duda es un tema de reflexión serio para las generaciones de los fundadores quienes curiosamente nos suelen muchas veces ir a cursos, ni a conferencias, ni leen libros o blogs de empresa familiar…
Hasta pronto, tratad de ser muy felices, pese a todo, que es lo verdaderamente importante y espero vuestros comentarios.

Comentarios

Enrique Domingo 19 septiembre 2011 - 19:46

Bien traído el contraste Manuel. Visto desde fuera y superficialmente (sin conocer más detalles que los accesibles por los medios) aparenta que Amancio Ortega ha manejado el proceso con mayor inteligencia (o generosidad, si es que no es la misma cosa…). La enfermedad de Steve Jobs hace que todo, en su caso, cobre rasgos de dramatismo; y así también el anuncio de su salida, lo que posiblemente tiene alguna influencia en la sensación de incerticumbre creada.

Pero el punto clave que señalas, la prueba del algodón del emprendedor, es el reto personal para definir que su verdadero objetivo es conseguir que el proyecto le trascienda. Entender que la empresa lo será si, y cuando, no necesite del emprededor. Eso requiere un desprendimiento y altura de miras que, probablmente, es la máxima expresión del compromiso personal con el éxito de la empresa.

Saludos
Enrique

Jesús Negreira 19 septiembre 2011 - 20:57

Son casos muy diferentes, pero paradigmáticos. Quizás lo más sorprendente del planteamiento realizado por Amancio Ortega en Inditex no se haya visto ahora, en el anuncio de su sucesión por Pablo Isla, sino que ya pudimos observarlo hace años cuando conformó un Consejo de Administración con mayoría de externos, aún cuando era, es, titular del 60% de las acciones. Ésta fue la señal más clara de profesionalización del gobierno de una empresa familiar, porque incluso como compañía cotizada el porcentaje de externos supera al que sería exigible para representación de los minoritarios.

Respecto a Apple, más allá de su vinculación abosluta con el genio que significa Steve Jobs, hay para mí algo sorprendente, porque recuerda el comportamiento de muchas empresas familiares que actúan así para protegerse ante una sucesión cercana: el acúmulo de tesorería que salvaguarde y ayude en el tránsito. Estoy seguro que en el caso de Apple no es éste el motivo, pero la renuencia a repartir dividendos y el acúmulo de caja no deja de recordarnos un comportamiento típico de las empresas familiares. Quizás aún en sus excepcionales dimensiones, Jobs, no deje de verla así…

Arturo Garrido Velayos 20 septiembre 2011 - 09:50

Efectivamente Manuel, lo fácil, que es lo que suele ocurrir, es no hacer nada y pensar que ya habrá tiempo para tratar el tema de la sucesión. Que cuando uno abandone el barco, ya habrá alguien que continue…Sin pararse a pensar las consecuencias negativas que conlleva todo esto. Lo difícil, es pararse a pensar, hacer cábalas, mapas mentales, etc, y adelantándose a los acontecimientos, trabajar duro en este tema buscando el que pueda ser el mejor sucesor, sea dentro o fuera de la familia, formarlo, enseñarle todo lo relevante y aprendido en una vida en el negocio (que no es poco), y recorrer juntos ese camino para que el “elegido” haga un “soft landing” en la empresa. Saludos

Juan Carlos González Rivera 20 septiembre 2011 - 11:54

El reto para los que conocen esta circunstancia es crear la puerta de entrada al fundador, porque como bien dices Manuel, no suelen asistir a conferencas, cursos, leer libros de pretigiosos acedémicos…etc. y quizas porque se ha intentado llegar a ellos por vias que a esos fundadores no les merece credebilidad. No son ejecutivos o CEO, son fundadores de negocios muchas veces con sus propias manos. Hay que inventar nuevas fórmulas de acceso a estas personas. Algunas ideas hay.

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