8
Jul

Queridos emprendedores,

Muchas veces hacemos sesudos análisis para explicar resultados exitosos. Cada día que pasa, personalmente, le doy más importancia a las actitudes, dando por hecho que generalmente se cuentan con aptitudes razonables para desarrollar la tarea.
La tecnología cobra muy creciente importancia en nuestros tiempos pero eso no es óbice para que dejemos de tener presente que las personas somos quienes movemos las tecnologías y el mundo. Al menos hasta que Samsung o Apple lancen al mercado el CEO virtual. Y, de ahí, para abajo el resto del organigrama, cual gama de tabletas.
Mientras tanto, es la garra, las ganas de comernos el mundo, la casta para venirnos arriba ante las dificultades, el hambre de gloria y progreso o la pasión por nuestros sueños lo que nos lleva a dar lo mejor de nosotros mismos. Si te mueves por el mundo te sorprende ver estos atributos en grado máximo en tantos asiáticos o latinoamericanos, por citar algún ejemplo vivido. Vuelves a la Vieja Europa y piensas: nos comen por los pies.
Nos gusta mucho nuestro sistema del bienestar, conceptos como la conciliación, los derechos sociales pero ¿son sostenibles en este tablero global? ¿No habría que buscar esa tercera vía que en su momento pareció apuntar Tony Blair para que convivan armoniosamente competitividad y bienestar?
Percibo que estos grandes asuntos no se abordan en profundidad porque vivimos en una sociedad muy ideologizada y donde prima lo presuntamente políticamente correcto. Hablo con buenos empresarios, autónomos, dueños de pymes, familias empresarias, grandes, medianos o pequeños empresarios, gentes honestas y trabajadoras, con valores sólidos, y me expresan su incredulidad ante ciertas actitudes que nos ofrece el paisaje del día a día. ¿Pero es que la gente no ve como está el mundo? Y otra vez más: nos comen por los pies.
Todos vemos que Brasil le gana a España en la Copa Confederaciones por actitud. Como Murray a Djokovic. Pero, ¿no nos damos cuenta lo que pasa en nuestra realidad, apneas unos metros fuera de la caja tonta de la televisión?
Hay que leer, viajar, informarse y formarse. Ampliar el perímetro de visión y análisis. Comprender que más allá de crisis vivimos en una sociedad en cambio. Cambios profundos. Paradigmas derribados. De escenarios estables a la incertidumbre. No sé si es bueno o malo, pero me parece que es lo que hay.
Dejemos de mirar por el prisma ideológico y exijamos a quienes nos gobiernan honradez, ejemplaridad, sentido común y un uso eficiente de los recursos. Pero no nos quedemos ahí. Asumamos nuestra responsabilidad individual para formarnos y adaptarnos a un tiempo nuevo. Porque Darwin está más presente que nunca. Pero, todo esto, sería papel mojado si no se aborda desde la sana ambición de progresar y desde la pasión de los sueños por realizar.
Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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