6
Oct

Queridos emprendedores,
Vamos a hablar hoy de unos asuntos aparentemente intangibles pero de carácter eminentemente IMPORTANTE por cuanto ayuda a desarrollar proyectos sostenibles de largo alcance: la diplomacia corporativa.
La diplomacia corporativa es el arte de seducir al entorno. Va más allá, a mi juicio, de abordar las relaciones con los poderes públicos, que también. Es asunto estratégico trascendente que ayuda a las empresas a generar reputación y credibilidad y, a partir de ahí, facilita el diálogo con los diferentes stakeholders de la organización (al respecto sugiero la lectura del libro “Aquí quien manda: levantando el mapa del poder en las organizaciones” Ed Pearson, del que soy coautor junto con un grupo de expertos del IE Business School).
Las grandes corporaciones comienzan a incluir en su organigrama espacios para atender a estas cuestiones de una manera muy profesional y con altos estándares éticos pues de lo contrario se estarían abordando acciones de tráfico de influencias, penalizado severamente en muchos marcos legales de nuestro entorno.
Generalmente cuando hablo con emprendedores o con familias empresarias observo demasiadas veces visiones excesivamente cortoplacistas y tácticas. Es lógico que si acabas de lanzar un nuevo proyecto el foco esté en que el producto o servicio presentado cuaje pronto en el mercado. Lógico. Pero incluso en esas circunstancias convendría analizar si el proyecto ha sido concebido con las debidas dosis de credibilidad. Deberían cuidarse muchos aspectos. Por ejemplo, la ubicación del negocio o, al menos, la de ciertos eslabones de la cadena de valor. Ciertos lugares del mundo cuentan con la credibilidad que supone contar con un cluster de especialización del que nos podríamos aprovechar. Por no hablar del rigor en la selección de los equipos, sin caer en la confusión entre la competencia y confianza (remito al post sobre el “Dilema de las 2C´s”). O la inclusión en el grupo de accionistas de personas que puedan aportar smart money.
Los retos propios del emprendedor como ganar rápidamente clientes, atraer inversores o reclutar talento se pueden facilitar mucho si pensamos en términos de diplomacia corporativa. Tomando decisiones contundentes que nos ayudan a transmitir una imagen de credibilidad con el entorno.
Pero lo mismo ocurre con muchos retos que hoy están abordando muchas empresas familiares: crecimiento, internacionalización, atracción de directivos o de capital ….. Estos desafíos se alcanzan antes y mejor si también pensamos en términos de reputación y credibilidad. En este sentido, una gestión de carácter institucional de empresa y familia ayuda. Como también lo hace contar con buenos órganos de gobierno. O instalar una cultura de la meritocracia. Por no hablar de evitar estrategias de comunicación más propias del avestruz y tan extrañas a ojos de terceros en los tiempos de hoy.
Emprenderores, empresas familiares, la diplomacia corporativa amerita un intenso momento napoleónico.
No quiero acabar sin dejar de agradecer a todos aquellos que me han acompañado y han hecho posible estas últimas semanas las presentaciones de “Gente Emprendedora, Gente de Calidad” en Pamplona, Las Palmas y Valladolid. Pronto estaremos en otras ciudades de la geografía española y de Latinoamérica.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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