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EMPRESA SOCIAL: LA ALTERNATIVA

Escrito el 20 octubre 2013 por Manuel Bermejo en PERSONAS Y VALORES

Queridos emprendedores,
Creo que la crisis que lleva ya más de un lustro penalizando a muchas de las economías tradicionalmente más prósperas del mundo debiera dejarnos algunas lecciones para aplicar en el futuro. Para adoptar cambios.  Sería una de las escasas secuelas positivas de un período que tanto daño sigue causando en términos de pobreza, desempleo o desaparición de muchas empresas.
Sin duda la economía de mercado debiera avanzar hacia propuestas nuevas, erradicando otras que se han demostrado perversas. Surge, en este ámbito, la idea de la empresa social. Por buscar un referente conceptual traigo a este post algunas ideas que sobre la empresa social encontramos en Wikipedia, cuando se apela al concepto del “triple resultado”: lograr al mismo tiempo desempeñarse en la dimensión social, ambiental y del beneficio económico.
Sin duda considero que la viabilidad económica es clave en toda organización empresarial, por más que tenga el apellido social. Si un proyecto no es económicamente sostenible no será posible alcanzar otros objetivos, por muy loables que estos sean. Por eso, sin beneficio económico el concepto de empresa social creo se quedaría en un ejercicio de simple buenismo utópico y hay que ir mucho más allá para crear una alternativa real y poderosa.
Ahora bien, creo que lo que debe distinguir a la empresa social es la respuesta que se dé al dilema de para qué ganar dinero. Durante muchos años hemos enseñado en las escuelas de negocios que para crear valor al accionista. Y punto. En la búsqueda de ese objetivo hemos visto, y sufrido, auténticos dislates, propios de políticas cortoplacistas y sesgadas en función de los intereses de las cúpulas directivas, cuya métrica suele ser la conquista de grandes bonos diseñados con criterios miopes. Pagar sobreprecios en procesos deadquisiciones acompañados de endeudamientos brutales, o lanzamiento al mercado de productos tan perniciosos como las “subprime” son ejemplos meridianamente claros de lo que estoy exponiendo.
Considero que los beneficios deben remunerar a los dueños de las empresas de manera justa pero también deben aplicarse para tratar de asegurar el futuro sostenible de los proyectos. Ahora bien, eso debiera ser condición necesaria pero no suficiente. La teoría de los stakeholders nos permite agregar otros grupos de interés que deben ser también objetivo para las compañías, empezando por sus equipos. 
Me habéis oído muchas veces decir que en las longevas empresas familiares encontramos comportamientos, siquiera intuitivos y muchas veces desarrollados en base a los valores del fundador y sus continuadores, que ejemplifican perfectamente el concepto de empresa social. Por eso repito que la empresa familiar es solución, no problema. Es espejo donde mirarnos para adevertir una forma diferente de hacer negocios con una perspectiva mucho más amplia que simplemente generar beneficios para crear valor al accionista.
Casualmente, he estado esta semana en contacto con tres proyectos empresariales que podríamos catalogar de sociales. Os comparto brevemente.  “The Humans Network”, el facebook de las personas como su fundador Alberto Medrano suele repetir.. Techabout, un empresa que está desarrollando soluciones tecnológicas para perfeccionar y medir los eventos de networking y que pone especial énfasis en la participación de todos los empleados en el proyecto. Y finalmente Servigest, una empresa basada en la competitividad a la hora de ofrecer servicios de subcontratación de procesos industriales pero con un trasfondo maravilloso de dar empleo y posibilidades de desarrollo personal a discapacitados y con un fuerte compromiso además con la práctica deportiva. Tres empresas a cuyos fundadores, gente emprendedora de calidad,  les brillan los ojos cuando explican sus proyectos y su dimensión social. Son solo ejemplos de una ola cada vez más fuerte.
Me agrada ver cómo se consolida una nueva generación de emprendedores con sólidos valores humanistas. Ojalá desde esta vieja Europa, tan puesta en cuestión, fuésemos capaces de articular un relato atractivo en torno a una nueva forma de hacer negocios. Este proyecto europeo que nos ha ofrecido el mayor período de paz y prosperidad de nuestra historia, plagada de luchas fraticidas entre quienes hoy formamos parte de la Europa unida, está ahora ávido de relato. No puede ser que el discurso europeo conjugue solo el verbo ajustar. Una nueva economía social y una nueva clase emprendedora son la alternativa. Frente al “triple crisis” que vivimos, financiera, económica y de valores se debiera alzar la opción del “triple resultado”.
Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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