30
Nov

Queridos emprendedores
Un emprendedor familiar debe ser consciente que, por el simple hecho de serlo, va a convivir con una serie de singularidades que conviene conocer y prevenir. Un relevante número de fracasos de la empresa familiar ha ocurrido por conflictos que surgen precisamente de una inexistente o deficiente política de atención a estas singularidades. Probablemente la causa de esto es que durante muchísimos años los empresarios de familia solo estaban pendientes, y vaya mérito por cierto, de sacar adelante su negocio. Tiene su lógica si advertimos que una gran parte de nuestro actual tejido empresarial ha sido creado por personas hechas a sí mismas.
La empresa familiar del siglo XXI ha experimentado enormes cambios en relación a sólo unas pocas décadas atrás, que es cuando desde la academia y la consultoría se empezó a tratar de manera consistentes este fenómeno. En estos tiempos, por un lado, los miembros de familias empresarias están más concienciados que nunca de los retos que deben abordar y han tenido la oportunidad de recibir educación general y específica en materia de gestión de empresas familiares como nunca antes había sido posible. Pero, por otro, los mercados se han sofisticado extraordinariamente por razones como la globalización, la creciente competencia, el gran dinamismo o el impacto de las nuevas tecnologías.
En este contexto siempre he invitado a las empresas familiares a dirigir sus estrategias hacia sucesivas posiciones de liderazgo en los sectores en los que compiten. Porque, al fin y al cabo, el liderazgo ofrece confort. Todos los stakeholders suelen preferir tratar con empresas líderes. Especialmente estoy pensando en ese talento que siempre vamos a necesitar para hacer crecer los proyectos. Semejantes estrategias suponen para la empresa familiar un extraordinario desafío. Pero no nos dejemos llevar por pensamientos “esqueistas”. Se puede, ser empresa familiar y además desarrollar una estrategia conducente a obtener una posición de liderazgo en la industria. Claro que esto exige altas dosis de inteligencia, arrojo, ambición, perseverancia, honestidad , visión, anticipación al cambio, generosidad, coherencia, rigor, o pasión. En suma, ser un verdadero emprendedor familiar.
Mi aproximación es que nada tan retador como cooperar al desarrollo de una empresa familiar. La dueñez bien ejercida aporta enormes ventajas que el talento sabe bien apreciar. Por tanto, nada tan potente como una empresa familiar. Una empresa familiar tiene nombre y apellidos, y a partir, de ahí los valores de una familia.
Creo que hoy muchas familias empresarias están en una nueva etapa. Han consolidado sus negocios y ya están suficientemente concienciadas de los riesgos potenciales que supone el mal manejo de las singularidades del binomio empresa y familia. El éxito futuro pasa por el tránsito del negocio familiar, de manejo poco sofisticado, y que trabajaba en escenarios de economía más cerrada y, por tanto, de competencia limitada, a la empresa que debe crecer para asegurar su presencia, viabilidad, rentabilidad y para ello apela a diferentes estrategias, que es gestionada de manera muy rigurosa e institucional, que compite en mercados abiertos, complejos y cambiantes y que definitivamente aspira a posiciones de liderazgo en su industria.
También el incremento de la familia aconseja hacer crecer los negocios para crear condiciones razonables de preservación de la armonía familiar. En este sentido, se me antoja crítica la gestión emprendedora para asegurar que la empresa gane en dimensión y rentabilidad, fortaleciendo de esta manera su posición competitiva.
Abogo, por tanto, por la empresa familiar líder que atiende sus retos de negocio y de familia dotándose de reglas claras, sistemas de gobierno eficaces para la familia y el negocio, estrategias para trabajar en la línea de un crecimiento sostenible y rentable, que se cohesiona en torno a valores y proyectos compartidos, que innova para adaptarse a un tiempo nuevo y que no duda en dotarse de los recursos, humanos y económicos, necesarios para implantar su estrategia con éxito. Una gestión integrada que va más allá de la firma de un protocolo, herramienta tan de moda hoy y que tampoco supone una pócima mágica por sí sola.
Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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