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DEL LIDERAZGO UNIPERSONAL AL LIDERAZGO DE EQUIPOS

Escrito el 22 diciembre 2013 por Manuel Bermejo en LIDERAZGO

Queridos emprendedores,
Ya sea en una start up, en una empresa familiar media o en una gran corporación, lo que un líder emprendedor debe tener claro es que un proyecto ganador se vertebra aglutinando todas las capacidades que se demandan para llevarlo a la práctica con éxito. Muchas desde luego las aporta el propio líder o el equipo líder pero seguramente otras haya que buscarlas fuera. La sociedad del cambio demanda tantas y tan sofisticadas competencias que muchas veces exceden las que poseen los promotores. Por muy competentes y laboriosos que sean. Razón por la que si analizas fenómenos emprendedores de éxito, siempre cuentan como factor común la atracción de tanto talento como sea necesario. Es obvio, que la tipología de talento que puede requerir un proyecto de comercio electrónico puede ser muy diferente de la requerida para expandir mediante franquicias un negocio maduro de restauración fast food. Pero en todos los casos el nombre del juego es sumar talento. A más talento, más competitiva es nuestra empresa.

La Gente Emprendedora de Calidad (GEGQ) no desarrolla esta tarea de construcción de equipos desde la frialdad de una recomendación de manual. Lo hacen porque tienen el firme convencimiento de que deben rodearse de gente capaz. No pasa nada porque sean hasta más brillantes que uno mismo. Y saben también que, por encima de modas y planteamientos políticamente correctos, la diversidad es un gran activo en la formación de equipos porque enriquece el proyecto.

El comportamiento que he visto en la GEGQ en relación a la construcción de equipos es de una gran generosidad. Para crear ambientes sanos, inspiradores, retadores. Para sacar lo mejor de cada cual.

La GEGQ acaba convirtiéndose en líder de líderes facilitando que los mensajes permeen hacia abajo y lleguen a todos los rincones de la organización, por grande que ésta sea. No olvides que los cambios en las empresas para que tengan verdadero impacto deben ir de arriba hacia abajo. Lo contrario de las revoluciones en los países, que emanan de abajo hacia arriba. Porque no es frecuente que el mandatario de turno se haga a sí mismo el harakiri.

Las grandes organizaciones han trascendido a sus referentes, morales y de negocio. Esto solo puede conseguirse porque han sido capaces de construir equipos. Los proyectos basados en una única persona pueden ser extraordinarios pero no sostenibles y escalables. Así que, aun a fuerza de resultar verdaderamente pesado, te insisto una y mil veces en la transcendencia de trabajar duro para construir equipos competentes. Para pasar del liderazgo unipersonal al liderazgo de equipos.

Una vez armado el equipo, hay que asegurar que existe el necesario alineamiento estratégico. El manido, pero tan vital, remar en la misma dirección. No hay otra fórmula de conseguirlo que con total convencimiento y con mucha comunicación, comunicación y comunicación. Muchas de las cuestiones que tratamos con nuestros equipos exigen estrategia de lluvia fina. Convencer exige tiempo. De ese tiempo de especial calidad. Litros de saliva. Imponer es rápido pero de dudosa eficacia. Tanto, cuanto más competente es tu equipo de colaboradores.

Con tus equipos tienes asimismo que gestionar el compromiso. La GEGQ consigue que se genere orgullo de pertenencia. En el deporte encuentras múltiples ejemplos de equipos excepcionales cuando, además del talento, tienen compromiso con los colores porque han salido de la cantera. Son casi imbatibles. Ofrecen un rendimiento del 120%. Ese plus que genera el compromiso. Que te permite dar el salto de calidad hacia la excelencia. Para alcanzar este estatus vas a tener que llegar a múltiples pactos con las personas que te rodean. Buscar esquemas gana-gana. Corresponsabilizar a tus ejecutivo.

En definitiva, la gestión de personas va a demandar a la GEGQ un estilo que suelo definir como de “palo y zanahoria”. Es decir, por supuesto exigir, y mucho. Pero, por otro lado, dar los medios a tu gente para que puedan cumplir su tarea. Apretar pero también ayudarles a desbrozar el camino: controlar, desarrollar y guiar. Con este proceder estamos sentando las bases para crear equipos de alto rendimiento.

La GEGQ genera condiciones para que toda la energía potencial de las personas se ponga a disposición del proyecto. Sin distracciones ni poniendo más piedras en el camino que las que surgen en este mundo tan competitivo. Las batallas, si me permites la expresión, se libran fuera. Dentro de casa debes sentir el confort del hogar. No debe haber espacio para las ineficiencias, los egoísmos, las envidias y otras miserias humanas. Por el contrario, se trata de motivar para sacar lo mejor de cada cual, a nivel profesional pero también humano. Más aún. Cada vez hay más expertos, entre los que me encuentro, que demandan al líder emprendedor cuidar de la felicidad de su gente. Te puede parecer un planteamiento naif pero es muy contundente. La gente feliz rinde más.

La GEGQ lidera y crea líderes. Consigue que, lo que tiene que pasar, pase. Sin perder un ápice de autoridad, no practica el ordeno y mando como recurso habitual en la gestión de sus equipos. Convence más que impone. Con comportamiento ejemplar, sobre todo, fórmula inigualable para adherir voluntades a la causa. Ahora bien, esto no significa que deje de ser muy severo con la ineficacia. Por eso la GEGQ es tolerante y comprensiva en términos de gestión de recursos humanos. A cambio de ser muy exigente con el cumplimento de objetivos. Tolerancia y exigencia deben ser compatibles en el vocabulario de la GEGQ.
Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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