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REVISANDO LOS BASICOS

Queridos emprendedores y familias empresarias,

He estado las últimas semanas dirigiendo e impartiendo clases para un grupo de empresarios familiares españoles que, en general, han sorteado con éxito estos años de profunda y larga crisis.

He compartidos muchas horas de conversación fuera y dentro del aula que me han reconfirmado la relevancia de las empresas, y en particular las familiares, sobre una serie de pilares básicos. Principios que, a veces, en épocas de fuerte viento a favor olvidamos pues parece que la moda obliga a tomar otros derroteros. Pero principios a los que conviene regresar para revisar a conciencia.

Quiero compartir estos básicos que enumero por estricto orden alfabético:

–   Agilidad en la toma de decisiones: el mundo de hoy es la sociedad del cambio donde lo que permanece es el cambio. Cambio por el lado de la oferta como de la demanda. Este esquema obliga a ser muy rápidos en la toma e implantación de las decisiones.

–   Apuesta por el talento, cuanto más talento aglutinamos más competitiva es nuestra organización. En el caso de las empresas familiares conviene recalcar que el talento ni entiende de cuestiones de género no de árboles genealógicos.

–   Calidad, en un entorno tan competido la calidad es capital. Calidad que debe estar presente en toda la cadena de valor y presidir todas nuestras decisiones.

–   Cohesión accionarial, las empresas se hacen fuertes desde el alineamiento estratégico de un proyecto y unos valores compartidos. No digamos en el caso de las empresas familiares.

–   Diferenciación, ante el aluvión concurrentes en todas las industrias son aquellas empresas que se distinguen en sus propuestas de valor, y que consiguen que sus clientes reconozcan y paguen por este elemento/s singular/es, las que se hacen fuertes en el mercado.

–   Gestión por valores, asumiendo que la visión del largo plazo, la trasparencia, la honestidad, el compromiso, la seriedad, la cultura del esfuerzo y el trabajo, la excelencia o la cohesión familiar, en su caso, son principios muy sólidos de cara a la sostenibilidad de proyectos empresariales.

–   Innovación, si vivimos en un entorno cambiante, debemos estar en un permanente ejercicio de innovación. No solo, que también, en lo que se refiere a la adaptación de productos y servicios sino a otros aspectos como las gestión del talento, los procesos y modelos de negocio o las relaciones con el entorno.

–   Internacionalización, en un mundo global nuestra mentalidad debe ser global. Lo cual, por cierto, solo se acaba de conseguir cuando construimos equipos globales. Esa mentalidad pasa por vender fuera pero también entender que vivimos en una sociedad muy diversa.

–   Prudencia financiera, aunque recurrentemente estos planteamientos vuelven a ser denostados por las teorías financieras del momento, lo cierto es que esta crisis si algo nos ha enseñado es que el exceso de deuda mata las empresas. Así de duro.

–   Reinversión, porque muchos proyectos empresariales, y los familiares por definición, buscan la continuidad. Se parecen, por tanto, más a una maratón que una carrera de 100 metros. Bajo estas premisas la reinversión permanente en talento, comunicación o tecnologías es fundamental.

–   Reputación, las empresas que cuentan con el reconocimiento del mercado van un paso por delante. La reputación organizacional se construye desde la reputación de las personas que forman parte de la misma. Tanto más cuanto más relevante sea el papel que se juega en la empresa. La reputación ya no es un intangible sino una decisión que aporta valor.

–   Tecnología, para desarrollar productos y procesos propietarios, que son fuente de enormes ventajas competitivas. Eso sí, la gestión de la tecnología debe estar permanente mirando al mercado para entender lo que este busca y por lo que está dispuesto a pagar.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean