23
Abr

Queridos emprendedores y familias empresarias,

 

Observo con agrado como el tono de las noticias en relación a la empresa familiar van evolucionando en los medios. Seguramente hay un esfuerzo notable por comunicar mejor, reto más que relevante en el mundo de hoy.

 

La empresa familiar no debe ser vista desde su precepción más rancia y negativa que la vincula a constantes problemas y falta de profesionalidad sino con una mirada más cómplice habida cuenta su enorme trascendencia en términos cuantitativos, aproximadamente el 80% de las empresas del mundo son familiares, y aún más relevante, cualitativos por su enorme contribución a la creación de riqueza y empleo.

 

Con esta perspectiva comparto los recién aparecidos datos de la tercera edición del Barómetro de Empresa Familiar, estudio semestral realizado por KPMG en colaboración con las Asociaciones Territoriales vinculadas al Instituto de Empresa Familiar, que analiza la situación y principales indicadores de las compañías familiares en España y en Europa. Sin duda, una excelente iniciativa de KPMG e IEF.

De acuerdo a los datos de este informe, el 56% de las empresas familiares españolas han visto aumentar su facturación en el último semestre de 2014, más del doble que hace un año (26%).

 

Esta positiva evolución se constata también en los datos de creación de empleo, puesto que casi la mitad de empresas familiares (un 46%) ha aumentado su plantilla, 10 puntos porcentuales más que en el sondeo publicado el pasado mes de junio y 21 puntos más que hace un año. Las empresas familiares europeas muestran una situación similar, con un 48% que declara

 

El aumento de la confianza de las empresas familiares españolas también se refleja respecto a sus previsiones a seis meses: un 64% que muestran una visión positiva o muy positiva (acorde al 70% de la media europea), que contrasta con los resultados de diciembre de 2013 menos optimistas (un 42% de la media española y un 54% de la europea).

El principal problema al que se enfrentan hoy en día las empresas familiares españolas y europeas es la disminución de la rentabilidad, como señala el 58% de los encuestados en el Barómetro de Empresa Familiar (sobre el 47% de media europea).

En cuanto a la inversión en el extranjero, las empresas familiares españolas y europeas coinciden en elegir al resto de países europeos como destinos principales, con un 19% de las respuestas en el caso español y un 20% en el europeo. Latinoamérica es el segundo destino que más atrae la inversión de las empresas familiares españolas, con un 17% de las respuestas, mientras que las europeas prefieren Asia, con un 13%.

Por último, decir que de acuerdo a este estudio el año 2014 ha supuesto un punto de inflexión en lo referido al acceso a financiación. Un 79% de las empresas familiares que manifiesta no haber tenido problemas de acceso a crédito, contrariamente a lo que declaraba la mayoría hace un año (61%). En Europa, la situación de las empresas familiares también ha variado de forma muy significativa de un año a otro en relación al acceso a financiación. Así, mientras en 2013 más de la mitad manifestó haber experimentado dificultades para financiarse, la cifra descendió hasta un 19% en junio de 2014, para mantenerse estable en esta edición.

Trascendiendo de la anécdota a la categoría, lo cierto es que las empresas familiares pueden encontrar en su propia singularidad una importante fuente de ventajas competitivas. Partiendo de la teoría clásica de recursos y capacidades, una empresa familiar disfruta de una ventaja competitiva perdurable en el tiempo e inimitable para sus competidores más cercanos derivada de sus recursos internos (capital y red social, valores, cultura organizativa o transferencia de conocimiento tácito, entre otros). Estos aspectos, entre otros, permiten que la ventaja competitiva de una empresa familiar se cree y se mantenga como un recurso singular y valioso ya que no puede ser imitada por sus competidores. Hasta el punto que en la literatura sobre empresa familiar (Habberson y Williams, 1999; Sirmon y Hitt, 2003) se ha acuñado el término denominado “familiness” para designar el rasgo distintivo y característico de los recursos internos de la empresa familiar, que le permiten sustentar una fuerte ventaja competitiva, tales como el capital humano, el capital social, sus valores o la estructura de gobierno.

Para que esta ventaja competitiva aflore es primordial que los miembros de familias empresarias trabajen en la construcción de un esquema de definición de un proyecto, empresarial y familiar, y unos valores compartidos. Se estarán entonces creando las necesarias condiciones para una correcta gestión de las singularidades inherentes a este tipo de organizaciones. Es por eso que suelo repetir, como reza el título de este post, que no conozco nada tan potente como una empresa familiar que gestiona bien sus singularidades.

Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

 

Comentarios

Clarissa 10 julio 2015 - 19:45

Es parte del desarrollo humano de nuestra empresa, si lo logramos, seremos un éxito.

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