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HACIA LA EMPRESA FAMILIAR LIDER

Escrito el 11 junio 2010 por Manuel Bermejo en RETOS DE NEGOCIO DE LA EMPRESA FAMILIAR

Queridos emprendedores,

Hace justamente dos años presenté mi último libro, “Hacia la empresa familiar líder: una visión práctica y optimista de los negocios de familia” (Ed. Prentice Hall, 2.008). Ha pasado el tiempo y más que nunca siento vigentes los principales mensajes que trataba de compartir con las familias empresarias que tuvieran a bien leer mis tesis e ideas.

 

Mi visión sigue siendo práctica. Ahora más aún, pues acumulo más años de experiencias, algunas durísimas en mi propio ámbito personal y familiar. Y también persevero en el optimismo. Decía entonces, y creo  firmemente hoy, que se puede ser empresa familiar y además desarrollar una estrategia conducente a obtener una posición de liderazgo en la industria. Claro que esto exige altas dosis de inteligencia, arrojo, ambición, perseverancia, honestidad , visión, anticipación al cambio, generosidad, coherencia, rigor, o pasión. En suma, ser un verdadero emprendedor familiar.

Mi aproximación a este tema es que nada tan retador como cooperar al desarrollo de una empresa familiar. Por tanto, nada tan potente como una empresa familiar. Una empresa familiar tiene nombre y apellidos, y a partir, de ahí los valores de una familia.  En estas cuestiones no podemos más que encontrar muchas más fortalezas que debilidades. Así que permítanme que siga observando con optimismo el fenómeno de la empresa familiar y recomiende esta perspectiva a todas las familias empresarias.

Abogo, por tanto, por la empresa familiar líder que atiende sus retos de negocio y de familia dotándose de reglas claras, sistemas de gobierno eficaces para la familia y el negocio, estrategias para trabajar en la línea de un crecimiento rentable y que no duda en dotarse de los recursos, humanos y económicos, necesarios para implantar su estrategia con éxito. Una gestión integrada que va más allá de la firma de un protocolo, herramienta tan de moda hoy y que tampoco supone una pócima mágica por sí sola. E insisto que nada tan motivante como participar en un proyecto familiar.

Ahí radica la fortaleza de este tipo de organizaciones en las que yo, más que nunca, creo en medio de este clima de desesperanza al que nos lleva una crisis cuya salida no acabamos de ver.

Han pasado sólo dos años pues, y muchas cosas han cambiado, aunque Gardel siga cantando imponente que veinte años son nada. Pero siguen firmes los principios y las ganas de contribuir a la mejora de la empresa familiar. Justo ahora, más necesaria que nunca.

Hasta pronto, sed muy felices que es lo verdaderamente importante y espero vuestros comentarios!!

 

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