31
Oct

Queridos emprendedores,
Confieso que ni entiendo la fiesta de Halloween, ni forma parte de mi acerbo cultural ni me gusta la estética que rodea a esta celebración.
Ahora bien, veo a mis hijos tan felices con este día que aunque sólo sea por eso merece la pena atravesar ésta que para mí sería travesía del desierto. Y en este momento de depresión nacional (¡Más ocuparse y menos preocuparse!) no val mal alguna excusa para la diversión.
La fiesta de Halloween es un excelente ejemplo de la globalización. Esa globalización que va más allá de los manidos titulares de la prensa o los grandilocuentes debates de la alta política. Es la globalización de la calle. Se han globalizado usos y costumbres. La prueba la tienes cuando visitas un centro comercial en Madrid, Bogotá, Abu Dhabi o Shanghái, son muy similares.
Esa globalización real que impacta en nuestras vidas cotidianas es una oportunidad para los emprendedores. Conozco una estupenda empresa familiar que hace su agosto vendiendo disfraces alrededor de la festividad de Halloween. Disfraces que son vendidos en España y fabricados en Asia. Deslocalizarme antes que me deslocalicen. Vaso medio lleno. Convertir amenazas en oportunidades. Ese es el reto que nos toca vivir!!
Hasta la próxima, los halloweenianos divertíos mucho esta noche, felicidad para todos y espero vuestros comentarios

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