25
Jul

Queridos emprendedores,
Hablaba hace unas semanas del concepto de “empresa familiar 2.0.”. Repito algo que ya comentaba entonces. Cuanto más convivo con familias empresarias y analizo el entorno, más claro tengo que el concepto de la empresa familiar debe evolucionar para adaptarse a una realidad nueva. Vivimos en una sociedad en cambio permanente en la que, paradójicamente lo que permanece estable, es el cambio. Una sociedad en la que cambian los paradigmas. Una sociedad tremendamente impactada por la creciente globalización y por el desarrollo de internet y las tecnologías de la comunicación.
La empresa familiar tradicional ha sido muy endogámica. Poco dada a establecer conexiones con el entorno. Con escaso entusiasmo por atraer talento fuera del círculo familiar o de confianza. Eran organizaciones que giraban entorno a la figura de un líder fundacional muy carismático. El estilo de dirección combinaba muchas veces ferocidad con paternalismo
Las empresas familiares que hoy están triunfando operan de una manera muy diferente. Se han abierto al mundo. Acuden al mercado en busca de directivos que complementen capacidades internas. Se asocian con empresas locales para desarrollar más fluidamente la expansión internacional. Incluso acuden a socios inversores para aprovechar estrechas ventanas de oportunidad que demandan inyecciones de capital intensas. Arman globalmente su cadena de valor. Con estructuras mucho más institucionalizadas y con presencia activa de consejeros independientes o asesores.
En estos escenarios los estilos propios del hiperliderazgo deben, creo honestamente, evolucionar. Empezando por la necesidad de atraer/interesar a los miembros de la propia familia por el proyecto. Y en particular a la generaciones continuadoras.
Por tanto creo que hay que desarrollar en primera instancia estilos en los que prime la comunicación. Mi experiencia es que a las familias empresarias latinas, en general, nos cuesta comunicar sobre los temas trascendentes. No abordamos en profundidad las cuestiones críticas por más que resulten espinosas. Hay que cambiar radicalmente esta actitud. Hay que crear mecanismos de comunicación abierta, trasparente, constructiva.
Hay que practicar el verbo compartir: tener socios, profesionalizar la gestión o el gobierno, crear espacios para la reflexión, acudir a expertos, o desarrollar alianzas estratégicas obliga a un estilo de liderazgo y gestión en el que prime el espíritu de diálogo, consenso. La ejemplaridad como principal activo del líder. Y no el mero ejercicio del mando por el mando. Compartir es palabra clave en la gestión de la “empresa familiar 2.0.”
Hay que poner en valor la cultura del mérito. Tomar decisiones desde el racional. No perdernos en absurdos e interminables debates de “hablar por hablar”. Establecer métricas.
Y finalmente hay que crear una fuerte cultura emprendedora. El carácter emprendedor debe ser sostenible en el tiempo, debe trascender al fundador
En este triste día para las víctimas del accidente ferroviario en Santiago mi recuerdo y solidaridad.
Hasta pronto. No dejes de esforzarte por ser muy feliz que, al final del día, es lo más importante para ti y los que te rodean

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